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07 diciembre 2020

El Tomate Deshidratado

 LA TONTÁ DEL TOMATE DESHIDRATADO COMERCIALIZADO (NO EL CASERO)

        Pasamos directamente a la recolección y nos saltamos todo lo relativo a la preparación del terreno, la siembra, el regadío y cuidados y la recogida, ya que esto es común.

        A partir de este momento cogemos 2 kilos y los separamos.

        Un kilo lo vamos a llevar al día siguiente al mercado de abastos que toque y se lo vamos a vender al consumidor.

El consumidor lo tomará fresco o lo deshidratará al Sol después de lavarlo y ya está.

Fin del Proceso 1


        El otro kilo lo vamos a deshidratar industrialmente y para ello vamos a aplicarle los siguientes procesos:

    1. Lavado y selección.
    2. Eliminación del rabillo y troceado.
    3. Eliminación de las Semillas.
    4. Escaldado en agua y azúcar.
    5. Enfriamiento en agua fría para evitar el exceso de ablandamiento.
    6. Escurrido.
    7. Sulfitación para mantener el color rojo en una solución de metabisulfito de sodio.
    8. Escurrido.
    9. Secado.
    10. Enfriado y Empaquetado en recipientes generalmente de plástico que no deje pasar la humedad (polipropileno, celofán o laminados plásticos) y/o en envases laminados metálicos.
    11. Almacenamiento.
    12. Transporte a punto de venta comercial.

Fin del Proceso 2


        El metabisulfito de sodio se usa a menudo para el procesamiento de alimentos en pequeña escala. Éste, previene o reduce el añejamiento de frutas y verduras. Además de la industria alimenticia, el metabisulfito de sodio tiene uso como auxiliar para el tratamiento de aguas o aguas residuales, blanqueante para la industria del papel y celulosa, auxiliares para la industria fotográfica y cinematográfica, agente de ensilaje y conservador.

        Ahora ya tenemos en casa 1 kilo de tomates frescos recolectados uno o dos días antes y al lado tenemos una bolsita con 80 gramos de tomates deshidratados recolectados a saber cuándo.

        Los tomates frescos los lavamos y los cortamos y a consumir sin más.

        Los tomates deshidratados los abrimos.
        Tiramos la bolsa al contenedor de plástico.
        Los ponemos en un recipiente con agua para que se hidraten.
        Una vez hidratados los secamos y ya los podemos consumir.

        Después de esto, yo me pregunto. Si vamos a tener que hidratar los tomates antes de consumirlos y no estamos alejados de la civilización lo suficiente como para no poder comprar tomate fresco, ¿qué sentido tiene comprar y consumir tomates deshidratados?

        Hombre, siempre puedes decir que ocupa menos espacio, que dura más en la nevera. Claro.

        Pero, ¿a costa de qué?.

        ¿Merece la pena todo ese proceso de deshidratación?

        ¿No nos importa el gasto energético que se produce en la desecación industrial?

        Todos los productos que se le añaden al tomate para que aguanten sabor, color, textura, etc. ¿no nos importan?

        ¿Las bolsas y recipientes plásticos que se utilizan, qué?

        ¿De verdad podemos defender el valor ecológico del tomate deshidratado?

        Esto, en realidad va por la incongruencia de los que “se matan” por reciclar en los contenedores de colores y a la hora de la verdad están haciendo daño al ecosistema más que nadie porque deciden ignorar una parte de la historia. 

        Pues nada, que aproveche.

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